Europa,  Reino Unido

Manchester, ¿merece la pena?

Es fácil que te hayan hablado mal de Manchester, incluso es probable que recuerdes la polémica con Edurne donde reconocía que “es más feo que una nevera por detrás”. Sin embargo, esta ciudad bien merece que te acerques a conocerla y ratifiques o no lo que te han contado, con tu propia experiencia.

Ruta por Manchester: qué ver

Si apenas cuentas con un par de días para visitar esta ciudad, no te preocupes. Manchester es relativamente pequeña, ronda los 500.000 habitantes y puedes recorrértela paseando tranquilamente en unas horas.

Nosotras arrancamos el día como no podía ser de otra forma con un buen full english breakfast en The Koffee Pot. De ahí nos dirigimos al Gay Village, un barrio colorido y repleto de pubs con gran ambiente nocturno. No te alejes de la zona sin visitar el Alan Turing Memorial, situado en Sackville Gardens. Alan Turing pasó a la historia por decodificar el código Morse de la máquina ‘Enigma’ de los nazis; sin embargo, se convirtió en icono del colectivo gay tras haber declarado ser homosexual y haber sido penalmente condenado por ello, propiciando su posterior suicidio.

Gay Village de Manchester
Gay Village

De camino a los canales de Castlefield por Whitworth St, disfruta de la extraña combinación de edificios. No pases por alto el Palace Theatre o el O2 Ritz Manchester durante el recorrido. La zona de los canales te sorprenderá y es que, si para entonces no te has dado cuenta, Manchester es una ciudad de contrastes. Así, pese a su evidente “aire industrial”, encontramos en el barrio de Castlefield un espacio colorido, donde los canales y la naturaleza le roban el protagonismo al Hilton Tower.

El Museo de Ciencia e industria (MOSI) se encuentra muy cerca y su entrada es gratuita, por lo que no dudes en adentrarte en este mastodóntico museo que repasa la historia Manchester como la primera ciudad industrializada del mundo.

Barrio de Castlefield
Castlefield

La Torre Hilton, de 168 metros de altura, es el único rascacielos de Manchester e icono de la ciudad. Tiene 47 plantas y su estructura, con la fachada de vidrio, contrasta poderosamente con el resto de edificios que lo rodean. Como curiosidad deberías saber que en realidad se llama Torre Beetham, pero al ser las primeras 22 plantas del hotel Hilton este acabó por eclipsar su nombre original.

En la 23º planta se encuentra el restaurante Cloud 23, te recomiendo subir y tomarte un café o un té (caro, pero asumible) y disfrutar de las magníficas vistas panorámicas que ofrece del centro de Manchester. Por la noche, es aún más increíble.

Torre Hilton en Manchester
Torre Hilton

Desde Castlefield toma la calle Deansgate y ve directo a la John Rylands Library, una preciosa e histórica biblioteca que merece que le dediques parte de tu tiempo. Una vez penetres en ella, pensarás haber entrado en una catedral o en el mismísimo colegio de Hogwarts, y es que su estructura victoriana de estilo neogótico poco tiene que ver con las bibliotecas a las que estamos acostumbrados. Pese a que pertenece a la Universidad de Manchester el acceso es libre, gratuito y casi obligatorio.

John Rylands Library 
John Rylands Library

A apenas un par de minutos se encuentra la estatua de Abraham Lincoln  y caminando por Brazennose St estarás en la plaza más importante de Manchester, Albert Square, con el  Manchester City Council y el Albert Memorial como protagonistas. El impresionante ayuntamiento no puede visitarse actualmente, ya que por reformas permanecerá cerrado al público hasta 2024. No obstante, su magnífica fachada, también de estilo neogótico victoriano, es digna de admirar y si te fijas en la torre del reloj seguro que adviertes su gran parecido con el Big Ben de Londres. También merece la pena admirar la Biblioteca Central de Manchester, cuya forma está basada en el Panteón de Roma.

Justo detrás del ayuntamiento te encontrarás en Chinatown, el tercer barrio chino más grande de Europa. Es el momento de fotografiarse con el gran arco chino y pasear entre dragones y símbolos de la cultura asiática. También es el lugar ideal para comer, ya que la oferta es amplísima y muy económica. Además, no tienes por qué resignarte a comer en un restaurante chino, pues en esta zona conviven también las  comunidades tailandesa, japonesa, vietnamita y malaya. Nosotras disfrutamos de deliciosos manjares tailandeses.

Una vez bien alimentadas, nos pusimos rumbo a la zona comercial. Es el momento de visitar The Triangle, un rincón de edificios medievales que ahora son pubs, y ver el famoso edificio de The Printworks. Ya no es la inmensa imprenta de periódicos que fue en el pasado, pero puedes encontrar en su interior una amplia oferta de entretenimiento (cine, restaurantes, pubs…).  Aunque si crees que ha llegado el momento de tomarte una buena pinta mejor  visita el Sinclairs Oyster Bar. Aquí encontrarás la cerveza más barata de Manchester.

 Sinclairs Oyster Bar en The Triangle
Sinclairs Oyster Bar en The Triangle

No te alejes demasiado porque muy cerca hallarás uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad: la catedral de Manchester. Esta iglesia medieval se vio muy afectada tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pero hoy, tras titánicas tareas de restauración, puede apreciarse toda su belleza. Entra gratis y descubre su espectacular coro.

Para los más futboleros

En los jardines contiguos a la Catedral y a The Triangle se encuentra el National Football Museum, un impresionante museo centrado en el fútbol británico, donde gracias a múltiples juegos interactivos podrás poner a prueba tus conocimientos en la materia. Cuatro plantas de museo totalmente gratis.

Y a orillas del río Quay, se encuentra el conocido como Teatro de los Sueños, el famoso estadio del Manchester United: el Old Trafford. El estadio del Manchester City está bastante más alejado del centro de la ciudad, pero si en tu viaje quieres conocer ambos, los dos clubes históricos ofrecen visitas guiadas a sus estadios (clic aquí para adquirir las entradas del Manchester City o Manchester United).

Ayuntamiento de Manchester en Navidad
Ayuntamiento de Manchester en Navidad

¿Merece la pena Manchester?: mi opinión

Yo viajé a Manchester en navidades, por lo que mi percepción de esta ciudad inglesa puede estar algo distorsionada. Las luces, la decoración y los mercados navideños, típicamente europeos, le dan un encanto que no puede obviarse. No obstante, quiero romper una lanza a favor de Manchester pues, pese al evidente estilo industrial de la ciudad, creo que el contraste de edificios históricos y modernos le otorga una personalidad difícil de ignorar.

Además, al ser más pequeña y menos turística que Londres, se puede conocer y disfrutar tranquilamente paseando por sus calles. Los precios tampoco tienen nada que ver con los de la capital inglesa, por lo que podrás ahorrar unos euros, que bien podrán traducirse, tras una larga jornada de turismo, en unas revitalizantes pintas.  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *